Es una de estas historias “bonitas” como case study de escuela de negocios. A la hora de buscar un sustituto para el DVD, en lugar de unirse toda la industria en torno a un único formato, salen al mercado el HD-DVD y el Blue-Ray. Sony lidera el consorcio que apuesta por éste último. Una batalla entre gigantes empresariales que se prevé larga, en la que poco a poco uno de los dos va sumando puntos, hasta que el otro por fin tiene que tirar la toalla. Sony gana y Toshiba y Microsoft pierden.

Sony se resarce así del gran fracaso de su Betamax frente al VHS en los 80, del que supuestamente aprendió muchísimo. Y digo “supuestamente” porque los fracasos están para aprender de ellos, y aun así Sony ha salido bastante mal parado históricamente en el mundo de la electrónica de consumo con inventos como el Minidisk (muy bueno -de hecho se sigue usando en entornos profesionales-, pero absorbido por el boom de las grabadoras de CD), el Memory Stick (que utiliza en sus productos pero no consiguió estandarizar), o el ATRAC (formato equivalente al mp3, que lógicamente no le ha podido hacer sombra).

Cuando Sony perdió en su intento de imponer su Betamax sobre el VHS, se prometió a sí mismo que no le volvería a pasar nunca más algo así. El éxito del VHS provino, no de que era un mejor producto -de hecho, era peor-, sino de que supo ganarse el favor de la industria del cine. Sony tomó buena nota y se lanzó participar en un negocio que no iba nada con ellos hasta entonces: la producción audivisual. De cara a posibles batallas en los formatos musicales, compró la discográfica CBS, y para ganar siempre en cualquier formato para películas -pensó-, se hizo con Columbia Pictures, en 1989, y en 2005 con Metro Goldwyn Mayer (MGM).

Muchos analistas bursátiles han recomendado siempre a Sony que se deshiciera de estos negocios y que se centrara. Años después de la espera (casi 20!!!) y de las críticas, la jugada le ha salido bien. Sony apostó por el negocio del cine, no por la rentabilidad de la producción cinematográfica en sí, sino, como decíamos, por controlar cualquier batalla por los formatos que llegara en el futuro, y la espera le ha merecido la pena.

De hecho, con la fuerza de Sony Pictures (la antigua Columbia) y de MGM (que también controla), incluso me sorprende que no ganara la batalla antes. Bien es cierto que los contendientes eran duros y han luchado con uñas y dientes…