Llevo sólo dos meses como blogger, y la verdad es que me va enganchando. Escribo mucho menos de lo que me gustaría, pero voy aprendiendo cosas del mundillo, voy ordenando ideas, y voy conociendo gente que me anima en este proyecto personal.

Estoy bastante contento con la experiencia, sí.

Pero hay algo que me no me acaba de gustar. Y es que uno no es libre de escribir de lo que le venga en gana. Sí, lo sabía, en incluso ya comenté al principio algo parecido. Y más aún, desde el momento en que dirijo una empresa, precisamente de hosting, de la cual cualquier internauta, empresa, particular puede ser cliente y quiero que sea cliente, ya no soy libre de opinar cualquier cosa, y menos aún de criticar a clientes potenciales.

No quiero hablar mal de ninguno de mis “amigos” bloggers tampoco, porque además de que, lógicamente, los quiero como clientes, quiero tener buen rollo con ellos para que me enlacen y me hagan un hueco en sus eventos :-)

Ya lo decía ayer mismo Yago Arbeloa: deberíamos medir bien lo que decimos y hacemos.

¡Qué envidia me da algún blogger o periodista que puede escribir cualquier cosa! ¡Ups! ¿Es que hay alguno? Yo diría que no… Por un motivo u otro, todos tenemos que callarnos cosas, ¿no?

Pero bueno… Por suerte hay muchos temas pendientes de los que escribir. No todo en la vida es criticar… aunque este “deporte nacional” parece que nos encanta ;-)

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