¿Salvar el sector inmobiliario? No con mi dinero.

Últimamente estoy horrorizado tras leer propuestas e ideas encaminadas a ayudar a promotoras y constructoras gravemente afectadas por la crisis inmobiliaria.

El “lobby” inmobiliario nos intenta convencer de que el Estado tiene que ayudarles para que la crisis no se extienda, que no llegue más allá. Que si darles más financiación para que no quiebren, que si comprarles su stock -lo que no han podido vender- para que sea VPO…

Ni hablar. NO. Estoy totalmente en contra de que mis impuestos se dediquen a estos despropósitos.

Gracias al boom inmobiliario, muchísimas empresas se han hecho de oro. Ahora nadie ha querido ver el final de la burbuja y han seguido construyendo centenares de miles de viviendas que en este momento ya no tienen comprador. ¿Por qué tenemos que ayudarles?

Si monto una fábrica de tornillos con 500 trabajadores y la crisis económica me deja sin clientes, ¿puedo pedirle al Estado que me compre los tornillos para no tener que despedir a 500 personas? Algo así parece que quiere el sector inmobiliario.

Yo quiero que mis impuestos sirvan para ayudar a crear nuevas empresas, para apoyar a empresas -nuevas o existentes- de base tecnológica avanzada, para apoyar la innovación. Sólo así tendremos una economía competitiva, moderna, con futuro.

El mercado tiene que funcionar con el laissez faire, premiando a quienes invierten en sectores productivos y de futuro, y penalizando a quienes se han aprovechado del crédito y negocio fáciles en un entorno burbujista. Dejemos que quienes han hecho mal las cosas se hundan solos. ¿Ayudarles? No, al menos, con mi dinero.