Todo o nada: las medias tintas no son para emprendedores

A raíz este post de Javier Martín de Loogic me ha venido a la cabeza un viejo debate del “mundillo” de los emprendedores:

¿Compagino mi trabajo con mi proyecto o me dedico a él en cuerpo y alma?

Mi opinión es clara: Hay que apostar a “todo o nada”. No recomiendo en absoluto seguir trabajando para tener un sueldo mientras se prepara un proyecto, como al parecer hicieron los de Escapada Rural como comentaban en Loogic. Creo que hay que ir “a muerte”.

¿Por qué no veo convenientes las medias tintas? Todo va muy rápido. Ya en los negocios tradicionales, mientras preparas el montar una tienda, por ejemplo, te sale otra al lado que da al traste con tu idea. Así que en Internet… imagínate.

Hay que hacer las cosas con tanta velocidad para que no se te adelante nadie que no puedes permitirte el lujazo de tardar ni un mes más. Si dedicas sólo el 10% de tu tiempo en un proyecto, tardarás diez veces más en lanzarlo que dedicándote al 100%. Si tardas, para cuando tu proyecto vea la luz puede tener tanta competencia que puede nacer ya muerto.

Imagínate que, por no haber dejado tu trabajo actual desde el principio, mientras preparas tu proyecto veas que ya te han salido competidores. O que para cuando lo sacas se ha pasado ya su “momento”.

Hostalia nació como spin-off de otra empresa que habíamos creado. Tardamos más de un año en ponerla en marcha por estar dedicándonos a la vez a muchas otras cosas de la empresa “matriz”. Sí, no nos podemos quejar de cómo ha ido Hostalia desde entonces, pero te aseguro que naciendo doce meses antes Hostalia ahora sería una empresa mucho más grande 😉 Hay que correr, darse “vida”.

Ni qué decir de un proyecto que he ido preparando en ratos libres (es decir, cero). Cuando lo veas te vas a reír de lo tarde que sale… 😛 Lo lanzaré por cabezonería personal, porque año y medio después de empezar a prepararlo ya casi no tiene sitio en el saturadísimo mercado. El año pasado podría haber triunfado, creo… Ejemplo claro de que no se puede perder un minuto.

Y además de mi experiencia, he visto a dos amigos intentar montar algo desde sus respectivos trabajos y estos proyectos se han quedado parados.

Por supuesto, hay muchos casos de gente que ha montado sus empresas dedicando al principio sólo sus ratos libres y les ha salido muy bien. Pero muchos de ellos pensarán: “qué pena no haberlo hecho antes”, porque el tiempo de retraso les ha dado menos fuerza frente a la competencia, o porque ven claro en general que el tiempo perdido les ha salido muy caro.

El tiempo es oro. Y tu tiempo lo puedes comprar muy fácilmente: en lugar de seguir trabajando, pide un crédito equivalente a lo que necesitas para vivir durante un año. Cómprate un año de dedicación plena. Te saldrá muy rentable.

¿Abrir una inmobiliaria ahora?

¡Con un par! Es lo que pensé al ver que cerca de mi casa habían abierto una inmobiliaria, hace poco más de un mes.

El local llevaba tiempo con el cartel de “Próxima apertura de inmobiliaria”, pero no pensaba que fueran capaces de abrirla, y menos aún al ver que una oficina de Tecnocasa situada a escasos 200 metros había cerrado un mes antes.

El Grupo Reinas ha sido quien se ha atrevido en plena crisis, o más bien, algún franquiciado se ha animado a abrir la oficina.

Si realmente ha sido un franquiciado, es decir, un emprendedor que ha apostado por una firma para desarrollar su negocio, hay que darle la enhorabuena, y hay que felicitarle aún más por apostar por la intermediación inmobiliaria en los tiempos que corren, y darle el “Premio al valor emprendedor”. ¿O quizá habría que darle una “colleja” por meterse en un sector en el que es obvio que no hay negocio -al menos no habrá durante bastante tiempo?

Tengo mi piso a la venta a 500 metros de ahí desde hace 7 meses y que ha recibido la triste cifra de sólo 8 visitas y ninguna oferta. Las inmobiliarias me cuentan que no entra nadie por la puerta y que, por lo tanto, no venden nada. Aguantan el chaparrón esperando a que pase aunque no lo ven claro. Todos coinciden en que el momento es malísimo y que muchas inmobiliarias van a cerrar…

Pero siempre hay valientes, en todos los mercados, que van contra corriente y arriesgan más que nadie. La apuesta le puede salir bien al franquiciado de Reinas, pero el riesgo es enorme, a mi entender, en comparación con las posibilidades de éxito.

En cualquier caso, voy a felicitar a este emprendedor por intentarlo y desearle toda la suerte del mundo 🙂

Y a todos los lectores de este blog, aprovecho para desearos Felices Fiestas!

Nazca compra Hostalia

Se comentaba en el mundillo y el rumor se plasmó en varios blogs, como el de Yago Arbeloa, OjoInternet, Maria Rosa Díez, Salvador Aparicio y otros. Ahora ya es “oficial”, según la noticia publicada hoy en Expansión (suscripción).

Nazca, una importante empresa de capital riesgo que ya había comprado al número dos del sector, Acens, adquiere Hostalia con el fin de crear un grupo de hosting que plante cara al líder, Arsys, que ha sido recientemente comprada también.

El sector de hosting en España está repartidísimo entre innumerables pequeñas empresas -pocas de ellas superan el millón de euros de facturación-. En otros países hace tiempo que se produjo la inevitable concentración -que sigue su curso- y ahora le había tocado el turno a nuestro mercado.

Nazca, que ha participado con éxito en empresas de diversos sectores, ha visto clara la oportunidad de crear un gigante que lidere el mercado español, con adquisiciones como la reciente de Hostalia y otras que está negociando. El grupo estará capitaneado por el actual consejero delegado de Acens, José Cerdán, fundador de empresas como EiSystem (que fue comprada por PC City) y PeopleCall.

Hostalia, que mantiene su sede en Bilbao, aporta sus casi 100.000 dominios, sus más de 25.000 clientes y su cualificadísimo equipo humano al grupo. Quien suscribe continuará como accionista y directivo del grupo, apostando por el nuevo proyecto.

La dura vida del emprendedor

Tenía pendiente este post, y lo he rescatado a raíz de los comentarios de mi anterior entrada, como el de Asier Marqués, o el de Inma Castellanos, que invitan a escribir sobre el tema.

Titulaba una parte de mi ponencia del Congreso de Webmasters como “La dura vida del emprendedor”.

El emprendedor vive una incomprensión total. No le entienden:

-ni las propias instituciones que supuestamente le apoyan, como comentaba en otro post.

-ni su familia

-ni los amigos.

¿Por qué?

El emprendedor, sobre todo cuando está empezando, no hace una vida nada “normal”. Trabaja desde casa, se acuesta a horas intempestivas, y lo más importante para su incompresión: nadie entiende lo que hace (en el caso que más conozco de emprendedores de proyectos de internet). No tiene un trabajo normal. No se va todos los días a hacer algo que todo el mundo sabe qué es.

Incluso cuando ponga su empresa en marcha y tenga una oficina y un horario, se le seguirá sin entender.

Para más inri, al emprendedor se le ve como un iluso, un “flipao” que piensa que le va a salir bien su “chiringuito”. Es fácil que cualquier emprendedor, al contar con toda su ilusión lo que quiere hacer, haya oído frases burlándose de él como “cuando seas rico, me llamas”.

Y no sólo eso, sino que si además le sale bien, se pensará, como también apuntaba Asier que, sin más, ha tenido suerte. Nada de trabajo continuo, de esfuerzo y sacrificio. Pura suerte. Y es que el buen emprendedor puede tener suerte, pero la suerte te tiene que pillar trabajando (como dice una vieja frase que me recordó hace poco uno de los emprendedores más exitosos de España).

No estamos acostumbrados a esto en nuestro país. Estamos en una sociedad en que triunfa la mentalidad del funcionario, en que todo el mundo quiere trabajar para la Administración Pública. Lo decía un estudio de la Fundación BBVA entre universitarios españoles: el 40% quieren trabajar en el sector público y sólo el 12% quieren trabajar por su cuenta.

Y no sé cuál sería el porcentaje en una Facultad de Empresariales… Debería ser el 100% de “trabajar por su cuenta”… Pero por mi experiencia, me temo que incluso en el lugar de estudio por excelencia del emprendedor, la gran mayoría opta por el funcionariado.

¿Por qué ocurre esto?

-En general en la Administración se gana más. Es una injusticia para el sector privado. Una pequeña empresa no puede competir con los sueldos que paga el sector público -y que pagamos todos-, a igual puesto. En segundo lugar, es indudable la seguridad de un puesto público, desde luego. Y por último, -por favor, que me perdone quien siendo funcionario lea esto-, se trabaja menos. Como en todas las empresas, habrá gente que trabaje duro y otros que no hagan nada, claro… Pero la media es menor que en la empresa privada -creo que no lo duda nadie.

Oí lo siguiente precisamente en la universidad -os lo juro-: “Quiero ser funcionario para no hacer nada”. En fin, una persona lo dijo y creo que es exagerado, pero es una muestra de lo que se piensa.

Permitidme la siguiente frase -siempre con perdón por adelantado para quien se pueda sentir ofendido-: Los funcionarios, por la mañana van a la oficina y, por la tarde, tampoco trabajan 😛

-No se quiere emprender tampoco porque realmente no se cree en ello. Pocos piensan que de un pequeño proyecto salga una empresa que vaya creciendo y se convierta en algo grande, que permita a sus fundadores vivir muy bien y desahogadamente. Y hay mucho miedo al fracaso. Bastante dura es la vida del emprendedor como para pensar en enfrentarse a que le señalen por la calle como “el que se la pegó”.

Falta cultura emprendedora en general. Falta “el sueño americano”. En EEUU está muy bien pensar en “forrarse”, y por eso millones de emprendedores luchan por sus ideas, sus proyectos. En España está incluso mal visto. La cultura del “pelotazo” no “mola”…. Quizá no haya que hablar de “forrarse”, sino de conseguir la “independencia financiera” -que es el término que utiliza Aitor Zárate en su libro y que en realidad veo como un eufemismo-, pero un emprendedor tiene que tener la ilusión de hacer algo que le gusta y ganar mucho dinero para tener la convicción de trabajar duro por ello.

Porque… no nos engañemos: ser emprendedor es duro, y hay que trabajar mucho. Pero coger este camino tiene indudables ventajas… triunfes o no. Si triunfas, habrás aprendido y además habrás podido conseguir la “indepencia financiera”. Si no triunfas, al menos habrás aprendido para la próxima. Por que hay que seguir intentándolo.

Decía el Barón de Coubertin que “lo importante es participar“. Aquí lo importante es intentarlo 😉

¡Suerte a todos los emprendedores!

Emprendedor = autoempleado ?

Las instituciones públicas de ayuda a los emprendedores suelen utilizar el concepto de “autoempleo”.

Llamar “fomento del autoempleo” a los programas de apoyo a emprendedores es no creer nada en ellos. Al referirse al “autoempleo” parece que nadie confía en que una persona pueda sacar adelante una empresa que dé trabajo no sólo al “autoempleado”, sino a muchos trabajadores.

El “autoempleo” para referirse a alguien que quiere crear una empresa me parece realmente penoso.

A veces las instituciones parecen no ver más allá. Quieren crear empleo, y parece fácil apoyar a un pequeño emprendedor para que tenga trabajo. No piensan que esa empresa puede ser muy innovadora, puede atraer inversiones, puede crear valor real para la sociedad.

El emprendedor sabemos que es un incomprendido en esta sociedad. Un servidor ha oído conversaciones en primera persona como la siguiente:

-¿Cómo te va? ¿Qué estás haciendo?

-Estoy mirando el montar una empresa -contesto.

-¡Ah! ¿No encuentras trabajo?

Esta sencilla conversación define cómo ve una parte de la sociedad a alguien que quiere crear una empresa: es una persona que no encuentra trabajo y no tiene más remedio que buscarse la vida. De ahí el “autoempleo“.

Necesitamos más programas y más fuertes de ayuda a emprendedores, y dejar de lado el concepto de “autoempleo” para siempre.

Mueve tu dinero y hazte rico

Tras mencionarlo Yago en un comentario y verlo también en Loogic, me animé a pasar por La Casa del Libro, que me pilla al lado de la oficina, a comprar el libro “Mueve tu dinero y hazte rico” de Aitor Zárate.

mueve tu dinero

Es de estos libros que prefieres comprarlos por Internet porque da un poco de vergüenza preguntar por ellos. Es como pedir en una librería “Modelos de cartas de amor” o “Cómo ser mejor amante”, por ejemplo 🙂 Me imagino que los libros de autoayuda se venderán más por Internet…

Ya puestos a que la dependienta te mire mal (“este ‘flipao’ piensa que se va a hacer rico con este libro”), me animé a coger a la vez “Millonario instantáneo” (no lo he leído aún).

“Mueve tu dinero” me lo leí de un tirón. Es ameno y se lee fácil. Me gustaron las siguientes ideas (cogidas e interpretadas libremente por mi, no vienen así literalmente):

-La ventaja de los impuestos sobre el capital. Los impuestos sobre el trabajo son mucho mayores que sobre las rentas del capital (cuarenta y tantos por ciento contra sólo el 18%). Si dedicas tus esfuerzos a ganar dinero vía plusvalías, al final el resultado será mayor que si trabajas y pagas casi la mitad de tu sueldo en impuestos (lógicamente, el tipo máximo es para rentas altas, pero aquí se trata precisamente de conseguir mucho dinero…).

No a la inversión inmobiliaria. Si habéis leído otros posts míos, sabréis que estoy de acuerdo 😉

-Disciplina. Hay que madrugar, ser ordenado y muy disciplinado para triunfar. Estoy de acuerdo aunque, lamentablemente, soy tranochador (este post se está escribiendo a la 1 a.m.) y desordenado 🙁

Se puede conseguir la independencia financiera. Hay que luchar o, por lo menos, soñar.

Y todo fue bien hasta que llegó el capítulo en que te enseña a operar en futuros, que me salté entero. Me imagino que será interesante y habrá trucos para que te vaya bien invirtiendo en futuros, pero yo personalmente no lo veo. Tuve cuando era joven mis años de adicto a la bolsa, e incluso hice mis pinitos en derivados. En bolsa cuando la bolsa sube, ganan todos. Pero en derivados, si uno gana, otro pierde. Es un juego de suma cero. Estás compitendo con otros, tienes que “quitar” el dinero a otros paga ganar tú. Si eres mejor que ellos, eso sí, ganarás.

Pero en fin todo es verlo y probarlo. Se pueden proponer muchas formas de ganar dinero, y si este vitoriano ex-jugador de baloncesto profesional (como yo en lo de vitoriano; en lo del baloncesto, me quedé en aficionado…) nos propone una que a él le fue muy bien. Si alguien no tiene otra mejor en mente, lo dicho: se puede intentar.

En cuanto al libro, es el tercero del autor sobre la temática de ganar dinero. Me imagino que los dos primeros serán mejores (terceras partes nunca fueron buenas). Espero comentarios sobre ellos.

“Mueve tu dinero…”, en general, lo recomiendo.

Aumenta el spam

El spam sigue aumentando. Todos los días tenemos que dedicar mucho tiempo a lidiar con los emails no solicitados, y cada vez resulta más fácil encontrarnos con que algún email legítimo se nos “pierda” entre toda la basura que nos llega. Un peligro real y grave.

Enrique Dans comentaba el otro día los datos de Gmail, que parecen indicar que el spam ha tocado techo, y se va reduciendo. Me ha soprendido el dato, así que se lo he comentado al postmaster de Hostalia, Álvaro Marín, que ha analizado los datos que recopila de los millones de emails diarios con que lidia, y ha escrito un interesantísimo análisis.

Los datos son claros, al menos de momento: seguimos recibiendo más y más spam, y los sistemas antispam tienen que ser cada vez más potentes y sofisticados para que los usuarios finales recibamos los menos posibles.

El spam provoca graves pérdidas a todas las empresas, por el tiempo que dedicamos todos a borrar la basura. En el caso de laas empresas de hosting, tenemos que dedicar cada vez más recursos, tanto en máquinas como en los mejores profesionales, para luchar contra este grave problema.

¿Hasta cuándo?

No puedo escribir de…

Llevo sólo dos meses como blogger, y la verdad es que me va enganchando. Escribo mucho menos de lo que me gustaría, pero voy aprendiendo cosas del mundillo, voy ordenando ideas, y voy conociendo gente que me anima en este proyecto personal.

Estoy bastante contento con la experiencia, sí.

Pero hay algo que me no me acaba de gustar. Y es que uno no es libre de escribir de lo que le venga en gana. Sí, lo sabía, en incluso ya comenté al principio algo parecido. Y más aún, desde el momento en que dirijo una empresa, precisamente de hosting, de la cual cualquier internauta, empresa, particular puede ser cliente y quiero que sea cliente, ya no soy libre de opinar cualquier cosa, y menos aún de criticar a clientes potenciales.

No quiero hablar mal de ninguno de mis “amigos” bloggers tampoco, porque además de que, lógicamente, los quiero como clientes, quiero tener buen rollo con ellos para que me enlacen y me hagan un hueco en sus eventos 🙂

Ya lo decía ayer mismo Yago Arbeloa: deberíamos medir bien lo que decimos y hacemos.

¡Qué envidia me da algún blogger o periodista que puede escribir cualquier cosa! ¡Ups! ¿Es que hay alguno? Yo diría que no… Por un motivo u otro, todos tenemos que callarnos cosas, ¿no?

Pero bueno… Por suerte hay muchos temas pendientes de los que escribir. No todo en la vida es criticar… aunque este “deporte nacional” parece que nos encanta 😉

No compres oficina

A raíz de la ponencia que di en el Congreso de Webmasters, (a la que hacen referencia varios blogs a los que doy las gracias desde aquí, además de a todos los asistentes), he recibido comentarios y emails de varios temas que planteé, por lo que he creído conveniente escribir unos posts detallando algunos de ellos.

No compres “ladrillos” fue uno de los consejos de mi ponencia más comentados. Y es que todo el mundo está empeñado ya no sólo en comprarse una casa, sino que además hay que comprarse la oficina donde tenemos la empresa.

Pongamos que nos llueven del cielo 500.000 euros y decidimos invertirlos en nuestra empresa. Tenemos dos opciones:

-“Invertir” (entre comillas porque no lo considero ni inversión) en comprar una oficina. La obsesión de todo el mundo. “Si tengo una oficina, tengo algo, mi empresa vale algo”. Entiendo esta postura ya que he tenido conversaciones con bancarios para los que mi empresa, con Xmil clientes y Xmil de facturación no valía nada, y me preguntaban si tenía oficina en propiedad (entonces ya parece que sí vale algo). Lamentable, pero habitual, por cierto.

Siguiendo esta opción, te compras la oficina, no tienes que pagar alquiler, pero tu empresa sigue igual, ya que no inviertes nada en ella. Rentabilidad de esta inversión: el no tener que pagar alquiler, que te supondría más o menos el 4-5% de ese coste.

Invertir el dinero “realmente” en la empresa. Es decir, en que la empresa crezca: publicidad, más personal, etc. Si confiamos en nuestra empresa y creemos que va a ir bien y que es rentable, lógicamente deberíamos conseguir que esos 500.000 euros invertidos se conviertan en varios millones al cabo de unos años, lo que supondría una rentabilidad sobre la inversión superior, por ejemplo, al 20% anual.

Pues bien. Que te “caigan” esos 500.000 del cielo para tu empresa o pedir prestados esos 500.000 es lo mismo a la hora de explicar este concepto. Si pides prestado dinero, saca rentabilidad real con tu actividad, no te dediques al alquiler de oficinas, que es lo que harías si te compraras la oficina. Deja ese negocio para quien sigue con el “chip” de “el ladrillo es lo mejor” o a quien tiene tanto dinero que no sabe dónde invertirlo.

¿Buscas un 5% de rentabilidad a tu dinero? ¿Para qué montas una empresa, con el trabajo y el riesgo que conlleva? Si con tus 500.000 quieres un 5% anual, ¡tienes opciones más seguras para conseguirlo!

Puede que estés leyendo esto y te parezca una obviedad, pero soy un poco pesado en la explicación porque he dedicado mucho tiempo a intentar convencer a amigos que no se metan en comprar oficina, que sigan de alquiler, y con muchos no lo he conseguido.

Así que cuando esta explicación no vale, pasamos a otras:

-¿Qué pasa cuando necesitas cambiar de oficina? Un bufete de abogados con que desde hace años y siempre va a tener a 10 personas, puede tener oficina propia, pero una empresa con poco tiempo y todo el futuro por delante, necesitará, lógicamente, ampliar. Con un alquiler es relativamente fácil cambiarse. Con una oficina propia, no tanto: hay que vender la oficina y comprarse otra. Aunque de momento parece que no puede ocurrir, en el camino ahora ya se puede perder dinero, y puede haber muchos quebraderos de cabeza.

-Y la razón quizá más convincente son los ejemplos de empresas gestionadas por “profesionales”, y que apuestan por el alquiler:

-El Santander. Vende incluso la “ciudad” que construyó y “vive” de alquiler en la misma. Botín no ve rentable tener unos edificios propios, los vende, y así invierte más dinero en comprar otros bancos, en el propio negocio, que es en el que cree. BBVA también se ha puesto a vender sus “ladrillos”.

Cortefiel. Sus nuevos dueños venden los locales que tenía propios y los 320 millones que consiguen los invierten en el propio negocio: en abrir más tiendas y crecer.

Para terminar, vamos a hacer unos números, por si no estás aún convencido. Una oficina valorada en 500.000 euros se podría alquilar por alrededor de 2.100 euros al mes. Si quisiéramos comprarla, tendríamos que desembolsar el 20% (100.000 €), -ya que para empresas la hipoteca al 100% no existe-, y pagar el resto a 15 años, -ya que tampoco existe la posibilidad de tenerla a 50 años, como los particulares-. La cuota ascendería a unos 3.200 euros al mes. Para comprarte la oficina, frente al alquiler, estás dejando de invertir en tu empresa los 100.000€ que no te financian más 1.000€ al mes.

¿Necesitas más explicaciones para NO comprarte una oficina? Si crees en tu empresa, invierte en tu empresa, no en el mercado inmobiliario…