Regalar acciones puede ser muy rentable

J.A. Del Moral en Alianzo titulaba hoy su post: “¿Qué vale más? ¿El 10% de Hipertextual o poder decir que Varsavsky ha invertido en tu empresa?”. Precisamente el otro día estaba pensando en que hay gente a la que se le podrían dar gratis acciones de una empresa, sobre todo una startup, y saldría muy rentable.

Que un Varsavsky, Enrique Dans, Carlos Blanco (que también comenta la noticia) y otros gurús sean tus socios te da:

Impacto mediático inmediato. Los tres ejemplos que he puesto tienen blogs muy leídos e influyentes. Tu proyecto es conocido al momento, y además continuamente te mencionan en cualquier otro post donde venga “a cuento”.

Atracción de otros socios. Es difícil conseguir financiación, pero si tu socio es Varsavsky me imagino que otros Business Angels y empresas de Capital Riesgo te vienen solas.

Consecución de clientes, alianzas, etc. Con un socio de prestigio, todo es mucho más fácil.

Ayuda para que la empresa prospere. Un socio con gran experiencia en los negocios siempre será de gran ayuda para un emprendedor inexperto.

Creo que ya se habrán dado casos de “regalos” de participaciones, o de dejárselas baratísimas a socios de prestigio. ¿No creéis? Yo lo veo rentable y recomendable. Una opción a estudiar para cualquier emprendedor, en mi opinión.

Ahora sí van a bajar los pisos?

Llevo mucho tiempo pensando que la burbuja inmobiliaria es insostenible y que no falta mucho para que los pisos bajen MUCHO. Y hace mucho también que me cansé de discutir este tema con la gente. “Los pisos nunca bajan” parecía ser una verdad suprema inalterable, algo tan claro y grabado en la mente de todos, que era imposible convencer a alguien de lo contrario, incluso poniendo claros ejemplos como lo ocurrido en otros países como Japón.

Lo dicho: ya no decía nada a nadie. Pero sí decidí actuar -al menos para ser consecuente con mis previsiones apocalípiticas-, poniendo en venta el piso que teníamos y yéndonos a vivir de alquiler. Una decisión difícil (porque tengo mujer…), pero creo que muy acertada.

Ahora, siete meses después de haber puesto a la venta el piso, sigue con el cartel de “se vende” colgado, lamentablemente. La idea era buena, pero la puse en marcha demasiado tarde. No es “caro” (lo vendemos por debajo del precio de tasación de mayo), pero es que ahora no compra nadie pisos, en palabras de las inmobiliarias. No entra nadie por la puerta.

La razón:

“Ahora todo el mundo está esperando a que bajen” 😮

¿Cómo puede ser? Yo tenía la lengua rota de intentar convencer a la gente de que los pisos pueden y van a bajar y me era imposible, y ahora, ¿todo el mundo piensa que van a bajar y por eso no compran????

En fin, a esto le llamo yo cambiar de opinión…

Estoy siguiendo muy de cerca el precio de mi “competencia” -pisos de mi entorno- y os aseguro que están bajando, y mucho. Pero las estadísticas oficiales siguen hablando de subidas… ¿Cómo puede ser? Al parecer, porque éstas toman como referencia precios de tasación y no de venta.

Los pisos van a bajar… y ya no es una profecía: lo estamos viendo. Sólo falta que se refleje en los datos oficiales, y me temo que entonces ya cundiría el pánico y no salvarán el mercado ni todas las noticias positivas que intentan quitar hierro y favorecer a las grandes inmobiliarias

Sólo espero que para entonces ya haya podido vender mi piso a alguien… 😉

El valor de las ideas

¿Cuánto vale una idea a la hora de crear una empresa? Si un emprendedor tiene una idea que en principio parece única, ¿tiene que guardársela para que no le copien?

Carlos Blanco hablaba en un post de la importancia que solemos dar los emprendedores a las ideas. Normalmente la idea es un tesoro, es la clave de nuestra empresa, el secreto de nuestro futuro éxito. Y coincido con Carlos en que esto no suele ser así.

Hay muy pocas empresas que realmente tengan como clave una idea única, innovadora, diferenciadora. Casi ninguna, la verdad. Incluso las “empresas de inventor”, que pretenden basarse en un invento, en un producto único, suelen ser casos de éxito por sí solas.

Y el proteger la idea, guardársela para uno, no contársela a nadie, es un importante freno para el emprendedor, aunque él siempre piensa lo contrario.

Bien, en algunos casos la idea es importante, pero siempre lo será más el cómo llevarla a cabo, el obtener financiación, el dar a conocer el servicio, la gestión de la empresa, la suerte…

Me ha pasado como a Carlos Blanco que unos amigos no me querían contar su idea de negocio, y eso que venían a pedirme consejo… (qué cosas). Creo que el emprendedor piensa incluso que otro emprendedor es aún más peligroso a la hora de contarle una idea, ya que precisamente es alguien que la puede llevar a cabo… Por cierto: estos amigos no llegaron a llevar a cabo su idea nunca, lo que sirve como ejemplo que con secretismos no se puede avanzar.

También sé de otros que daban un servicio a una importantísima empresa que cotiza en Bolsa, y en lugar de aprovecharlo comercialmente comunicándolo a los cuatro vientos con una buena campaña de Relaciones Públicas, se lo callaban porque tenían miedo de que la posible competencia se enterara y les quitara el cliente. Hoy no tienen ni ese cliente ni ningún otro.

Compartir es vivir 😉

El mayor evento de la internet española

Este fin de semana, 17 y 18 de noviembre, se celebra el Madrid la primera edición del Congreso de Webmasters, patrocinado por Hostalia (entre otros).

Cuando hace unos meses la organizadora contactó conmigo, creo que ni ella misma pensaba en lograr una asistencia de más de 2.000 personas (creo que van casi 2.500).

Así, nuestra amiga Maria Rosa Díez entra en la historia de Internet como organizadora del evento relacionado con Internet más exitoso del país. Como conocedor de otros eventos del sector a los que suelo asistir, reunir a 200 webmasters ya habría sido un éxito, por lo que 2.500… un hito histórico.Podéis consultar el programa, los asistentes y los ponentes (no voy a mencionar aquí a todos, y tampoco a algunos para que no se enfade ninguno…)

Yo doy una charla el domingo a primera hora, a la que tengo la esperanza de que no vaya nadie gracias a la “fiesta” que hay programada para el sábado a la noche, y que espero que se le alargue a todo el mundo 😛 Uff… no estoy acostumbrado a hablar en público, así que cuanta menos gente tenga delante, mejor… 😉 Nos vemos por allí, pero no se os ocurra venir a mi ponencia 😛

Google es internet

Google es internet, en la práctica, para muchísima gente.La barra de direcciones del navegador no existe para buena parte de los usuarios. La gente teclea lo que quiere en Google y ya está.

Muchos buscamos en Google cosas de las que no recordamos bien el dominio, la URL concreta, pero lo grave (bueno… lo dejamos en “curioso”) es que mucha gente NO SABE que existe la barra de direcciones del navegador, lo que diría que es NO SABER NAVEGAR POR INTERNET. Así de claro.

Creo que una parte muy importante de los internautas actuales llegó después de Google, y por algún extraño motivo alguien les enseño mal, o aprendieron por su cuenta mal a navegar.

¿Por qué digo esto?

Por una parte, lo sé porque los chicos de soporte de Hostalia lo ven a diario. “Teclea soporte.hostalia.com en el navegador para entrar a…”, y el cliente “no me funciona, no veo nada”. Así hasta que el técnico descubre que el cliente lo está poniendo en Google, en lugar de en el navegador… NO son casos aislados. Son muchos, y hay que tener en cuenta que un cliente de Hostalia no es un usuario de Internet medio, sino más avanzado (gestiona una web…).

¿Qué supone esto? Para empezar, no es de extrañar que Google tenga el 90% de las búsquedas en España (creo que era el último dato que leí). Si es que en realidad, la gente, en lugar de “buscar”, lo usa también para navegar… Así que en las listas de los términos más buscados nos encontramos con palabras “ilógicas” como “hotmail.com”, “terra.es”, “marca”… En fin…

¿Y qué pasa con los dominios? ¿No podrían desaparecer tal y como hoy los conocemos?

Pongamos que compramos por un pico “apuestas.com” para desarrollar una web de esa temática, dado que apuestas.com sería el dominio “por excelencia” para ello. Todo el que quiera saber de apuestas “sabe” que puede ir a apuestas.com. ¿Y si la gente teclea “apuestas” en Google en lugar de poner “apuestas.com” en el navegador? El primer resultado no es “apuestas.com” sino otro… ¡Peligro! Mi “superdominio” igual ya no lo es tanto…

Google es sinónimo de “internet”. Peligro…

Cómo llegar al millón de dominios .es

No es ningún secreto que la entidad pública que gestiona los dominios territoriales españoles, más conocida como ESNIC (Red.es), quiere llegar al millón de dominios .es. En octubre ya había más de 700.000, gracias sobre todo a que han puesto toda la carne en el asador regalando el .es a los poseedores de otros dominios, o con promociones especiales a los Agentes para que puedan abaratar el precio final de los mismos.

También es conocido que ESNIC envidia a Denic, la entidad gestora de los dominios .de, alemanes, ya que existen más de 11 millones de dominios .de (!).

¿Qué puede hacer ESNIC para que los dominios .es lleguen a ser millones?

-IDN. Este es el año de los dominios IDN (como españa.es, barça.es, etc.). Por motivos políticos (no es entendible que no se puedan usar eñes ni tildes en dominios españoles…), ESNIC se ha volcado en lanzarlos. En mi opinión, no creo que esto sume un número demasiado considerable de dominios, y menos aún que realmente se utilicen: ¿alguien va a teclear en su navegador elcorteinglés.es en lugar de elcorteingles.es? Pero bueno, es un intento de sumar dominios, que algo hará -poco.

-Aceptar la “especulación”. Se llama “especulador” a cualquier inversor en dominios, e incluso se le criminaliza. Si realmente se desea que haya millones de dominios .es como los hay .com, .de, etc., hay que aceptar que se registren dominios no sólo para su uso con una web, sino como inversión, para rentabilizar en parking o sin más para esperar una futura venta. De hecho, de los 128 millones de dominios que hay en el mundo, el 24% están en parking (no tienen una web, sino que únicamente tienen publicidad), y el 13% directamente no tienen contenido. Los domainers, los inversores en dominios, son el verdadero motor, los que compran dominios, los que animan el mercado y mueven a otros a comprar más dominios. Y los inversores necesitan una seguridad jurídica que proteja su inversión. No pueden permitirse el lujo de comprar un dominio y perderlo. Si alguien tiene iberdrola.es para aprovecharse de esta firma y lo pierde contra Iberdrola, es lo justo (de hecho, los ciberocupas son una lacra para el negocio). Pero si un inversor tiene un dominio genérico como lupa.es, empleo.es, ordenadores.es, tiene que tener la seguridad de que nadie se lo va a quitar, y resoluciones como la de lupa.es hacen flaco favor al sector de inversión en dominios. Un sistema de resolución extrajudicial de conflictos de dominios en que quien dicta sentencia es juez y parte, es una total injusticia, algo inaudito.

Si queremos tener muchos dominios .es, tenemos que aceptar que, como en los .com, alguien puede tener el dominio sin uso, sólo por inversión, para “especular” con el mismo, e incluso incentivar este tipo de compra o, al menos, no perjudicarla. ¿Cuántas casas hay vacías sólo con el objetivo de venderlas más caras?

-Privatizar la gestión de los .es. Es cierto que el equipo de Jesús García Tello en ESNIC está haciendo un buen trabajo últimamente en el fomento de los .es, pero yo soy totalmente anti-funcionariado, anti-gestión-pública, y creo que el sector privado siempre lo hace mejor que el público, que cuesta menos al contribuyente y que funcionará mejor. De hecho, Denic es una entidad privada, es decir, los dominios alemanes, .de, los gestiona una empresa privada creada por los propios registradores. Y ese es el espejo al que deberíamos mirarnos si queremos llegar a los 11 millones de dominios.

Cada vez más gente se anima a registrar dominios .es. Para haberse liberado su registro hace tan sólo dos años, la verdad es que van teniendo mucho tirón, poco a poco. Pero si de verdad queremos que despeguen, los dos puntos anteriores son, en mi opinión, recomendaciones importantes.