Por qué NO destinar el premio de la Lotería a liquidar la hipoteca
Posted: diciembre 29th, 2010 | Author: Eneko | Filed under: general | 81 Comments »Si hiciéramos una encuesta a los ganadores de la Lotería de Navidad, me imagino que la grandísima mayoría destinarían el premio a “quitarse” la hipoteca. Yo no lo recomendaría hacer. Más bien creo que sería una muy mala idea.
Es normal, sí, querer cancelar la hipoteca. A nadie le gusta deber dinero al banco. Pero haciendo unos sencillos números veremos que, aunque tengas el dinero para amortizar tu hipoteca entera, lo mejor es dejarla tal cual.
Pongamos que tienes una hipoteca de 300.000 euros. Haciendo unos cálculos “redondos”, los intereses de esa hipoteca te costarían al año, con un tipo de euríbor (1,50%) más 0,50, alrededor de 6.000 euros. Es decir, que si no tuvieras ya la hipoteca, te ahorrarías esos intereses, 6.000 euros, todos los años.
Si te tocaran 300.000 euros en la Lotería, en lugar de cancelar la hipoteca, podrías meterlos en un depósito a plazo fijo, donde podrías conseguir un 4% (aquí puedes ver una lista de entidades que ofrecen estos depósitos), que supone ingresar unos 12.000 euros.
Como ves, ganarías 12.000 euros de intereses y pagarías 6.000 de hipoteca, por lo que así te llevarías 6.000 euros más al año.
Además, hay otros motivos más por los que es mejor tener el dinero “fresco” en lugar de pagar la hipoteca:
-La hipoteca desgrava. Según el caso, cada año supone un ahorro muy considerable.
-Si tienes liquidez, podrías aprovechar ocasiones de inversión que sólo se presentan pocas veces en la vida. La liquidez, a veces, vale oro, y en los tiempos que corren, más.
Se hace raro, pero los números no mienten. Aunque tengas el dinero suficiente para no tener hipoteca, lo más inteligente es tenerla.
Así que, si te ha tocado la Lotería de Navidad, o te toca la del Niño, la hipoteca, ni tocarla. El dinero, a un depósito.
¡Felices Fiestas!



Ahora que Gabriel buscaba algo de capital para ir dando más vida al proyecto mientras prepara una ronda grande, me animé a entrar porque:
En mis tiempos de joven, recuerdo que la conversación habitual que teníamos los amigos volviendo a casa tras una juerga era que no habíamos pillado, que a ver qué pasa en esta ciudad donde las tías pasan de ligar, etc. Me imagino que, al igual que nosotros, habría grupos de amigas que volverían a casa también quejándose por no haberse comido un triste rosco. Oferta y demanda no se habían encontrado. Y cada parte a “llorar” por su lado…
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